Confiar en la experiencia
y no se dejarse deslumbrar por quienes prometen "milagros"
y aplican "las últimas novedades". Está
probado que las inyecciones de colágeno, las de aceite de
silicona, los hilos de oro y otras técnicas de la llamada
medicina estética no resuelven nada, por el contrario, muchas
veces causan problemas.
Todas las molestias del proceso postoperatorio,
(dolor, incapacidad física transitoria, hematomas, edemas,
etc.) se soportan mucho mejor si usted entra al quirófano
completamente convencido de querer operarse y no influenciado
por algún familiar o el médico al que consultó.
Recordar que la decisión de operarse es un acto propio,
privado e íntimo. Esta es la única especialidad
quirúrgica en la que es el paciente quien decide si se opera
o no.
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